Mis primeros pasos entre procesiones y recuerdos
Hay recuerdos que no se borran. Aquel escaparate de Semana Santa fue uno de mis primeros trabajos: los cofrades en procesión, los romanos de la banda, la Virgen presidiendo la escena… y yo, aprendiendo a crear con paciencia y cariño.
La tienda ya no existe, pero ese escaparate me dio mi primer premio, en una época en la que aún se contaba en pesetas y los móviles no tenían cámara. Pero la emoción de ver mi trabajo reconocido sigue viva, igual que entonces.
Hoy, después de tantos años restaurando objetos llenos de historia y acompañando a tantas mujeres en mis talleres, me doy cuenta de que ese escaparate fue más que un trabajo: fue una señal. Un recordatorio de que este camino —el de crear, restaurar y dar nueva vida a lo que importa— era el mío.
Gracias a quienes habéis formado parte del camino y a quienes aún llegaréis. La emoción sigue siendo la misma.
Gracias a quienes habéis formado parte del camino… y a quienes aún estáis por llegar. La ilusión sigue siendo la misma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario