sábado, 4 de julio de 2026

Santa Maria de Gioconda de da Vinchi

 Santa María de Gioconda de da Vinchi

 Hace unos años con  el famoso libro del  código de Da Vinci  de Dan Brown, había por todas partes libros e imágenes de Da Vinci, especialmente del cuadro de La Gioconda.

Yo no iba a hacer menos y también me subí a la moda de la Mona Lisa.

Conseguí una lámina de buena calidad del famoso retrato y lo encajé en un marco de estilo renacentista que le venía perfecto. Y allá que lo coloqué en el escaparate. Justo en el centro, allí donde cualquiera que pasase por la calle podía verlo.

Y acerté. Pronto empezaron a llegar interesados por él.

Un amigo me dijo una vez que cada cosa de una tienda por rara que sea tenía un dueño, como cada uno tenemos una media naranja en alguna parte.

A la vez que sonaron las campanillas de la puerta entró una señora de mediana edad, de mediana elegancia y de grandes alhajas.

— ¡buenos días! – le dije con la sonrisa habitual.

–¡Buenos dias! – me respondió muy seria — Quisiera saber el precio del cuadro de la virgen que tiene en el escaparate.

–¡¿perdón?! ¡¿virgen?! – y me señaló con un gesto a la Mona lisa.

¡¡El daño que ha hecho la logse, pero la losa de la religión también!

En un santiamén me explicó que acababa de cambiar su dormitorio por uno de estilo antiguo de maderas de caoba, y que precisamente  aquella virgen, tan famosa, le vendría estupenda para la cabecera de su  cama. Además, debía de ser muy milagrosa por qué últimamente hablaban de ella en todas partes.

¡¡Santo cielo bendito!! Pensé. ¡Esta mujer debía de ser una gran cocinera! Había hecho un revuelto del código Da Vinci, de las apariciones marianas y de la misa del domingo, removido con un cucharón de madera de caoba.

Mientras me contaba todo esto, yo pensaba si debía de explicarle que aquella imagen no era de ninguna virgen, sino todo lo contrario Que solo era una pintura famosa que siempre ha estado rodeada de misterios y teorías.

Decidida a llevarse el cuadro, lo saqué del escaparate, con cuidado. Mientras ella buscaba en su bolso el monedero, fui a buscar una bolsa lo suficientemente grande para guardárselo, dudando todavía, si debía decirle a la mujer que el cuadro era bonito, pero no era una virgen, Pero al volver al mostrador, miré instintivamente el almanaque Entonces me di cuenta de que era viernes de carnaval ¡¡Carnaval!! ¡En carnaval todo vale! ¡¡En carnaval todo puede ser verdad o mentira!!

— Verá señora, en realidad no es ninguna virgen— y me miró disgustada mientras yo  le guardaba el cuadro en la bolsa. – En realidad es una santa, Santa María de La Gioconda de Da Vinci, Una santa que desde que la pintaron por allá hace muchos siglos, no ha cesado de dar que hablar por sus grandes misterios– No me atreví a decir milagros–Tanto, que últimamente el Vaticano la va a colgar también en la cabecera del Santo Padre. En cuanto usted la ponga en la cabecera de su dormitorio no deje de mirarla cada noche durante unos segundos con fervor y devoción, ya verá como unas veces le sonreirá y otras no.–

La mujer se fue toda satisfecha y yo me embolsé un buen dinero… Pero  me quedó un gran peso de conciencia ¡acababa de beatificar a la Mona Lisa! ¡Si el vaticano se enteraba de esto, la excomunión era lo menos que me podía pasar! Eran capaces de instaurar la Santa Inquisición solo para mí ¡Pero! ¡Si es que el cliente siempre tiene razón… y el comercial las suyas! ¡Además, estábamos en carnaval! ¡Yo solo había disfrazado a La Gioconda de santa



 


 

 

lunes, 8 de junio de 2026

Torero y toro 

 

Una nueva figura, que estaba bastante deteriorada, guardada desde hacía tiempo. De material de marmolina. La reconstruí las piezas y la pinté con óleos, para darle reflejos sobre todo el toro, y así darle nuevo colores nueva vida. 

tiene un tamaño grande de casi 40 cm tanto de alta como de ancha.

 

martes, 12 de mayo de 2026

¡Vente a la boda! 

Una historia real (y muy surrealista) 

 

En plena primavera se acercan los días de celebración: bodas, comuniones, ferias, romerías…

Mi tienda no estaba lejos del juzgado de guardia, así que era habitual ver, de vez en cuando, coches engalanados, invitados elegantes y ese ir y venir propio de las bodas.

Aquel día parecía que iba a ser tranquilo, 

   así que decidí aprovechar para ordenar y limpiar la tienda, el escaparate y el taller de la trastienda. Entonces entró un fotógrafo, con su buena cámara y su bolsa llena de objetivos. Se puso a curiosear mientras esperaba a que unos novios terminaran en el juzgado y se marcharan al convite, listo para hacer su trabajo como fotógrafo oficial de la boda.

 

        Lo saludé y él siguió mirando. Cinco minutos después, entraron varios conocidos suyos, invitados que también comenzaron a curiosear.

     Luego llegaron otros que venían detrás, que estaban esperando fuera. Después, más invitados que esperaban a los que esperaban… y así sucesivamente. Al rato aparecieron los que buscaban a los que estaban esperando; luego los primos, los cuñados, los amigos de los novios, las novias de los primos, las cuñadas de los cuñados… y, por supuesto, las suegras, consuegras, suegros y consuegros.

   En cuestión de minutos, había allí más de 50 o 60 personas en un espacio reducido de apenas 50 metros cuadrados, lleno de estanterías con figuras, cuadros y expositores.

Aquello empezó a parecer el apartamento de los hermanos Marx: todos hablando a la vez, preguntando, comprando y con unas ganas tremendas de fiesta. Y yo, como una loca, intentando atender a todo el mundo como podía.

 

       De repente, los novios, al ver tanta gente allí dentro armando jaleo, decidieron entrar también, pensando que formaba parte de la celebración. Y con ellos entraron los padrinos, los testigos… ¡ya no faltaba nadie! Entonces empezaron los gritos típicos: “¡Vivan los novios!”, “¡Que se besen!”, “¡Vivan los padrinos!”

Durante unos minutos, aquello fue un auténtico caos. Lo que iba a ser un día tranquilo se convirtió, en un instante, en un follón de gente bien vestida, alegre y con ganas de celebrar.


 

Y no se fueron enseguida. Al contrario: ya que estaban allí, aprovecharon para comprar regalitos, detalles para los novios o para alguien de quien se habían acordado en el último momento. Yo solo veía pamelas, vestidos de lujo, lentejuelas, esmoquin… una mezcla de perfumes caros… y todo el mundo hablando, riendo, cantando: ¡fiesta, fiesta!

 

En aquella situación tan absurda, solo faltaba que entrara un catering con bandejas de bebida y canapés. Y casi sucede, porque algunos ya se refrescaban con latas de cerveza. Mi tienda parecía la antesala de una recepción de boda, y yo en medio, completamente desbordada.

Cuando estaba a punto de gritar al más puro estilo de Lola Flores: “¡Si me queréis, irse!”, al padrino no se le ocurrió otra cosa que decirme:

—¿Te vienes con nosotros a la boda?

—¿Yo?

Y entonces corrió la voz. En un sitio tan pequeño y con tanta gente apretujada, fue rapidísimo. Todos empezaron a animarme:

—¡Sí, vente!
—¡Vente con nosotros!
—¡Vámonos todos de fiesta!
—¡Recoge y te vienes a la boda!

Y, oye… que me convencieron.

Así que cogí las llaves, cerré las persianas y me fui con todos ellos, con mi cara lavada, mis vaqueros, mis zapatillas de deporte, sin pamelas ni lentejuelas, y con mi perfume de agua fresca a un euro el litro.

Y fue, sin duda, la mejor boda en la que he estado nunca.


 

 

 A veces, los mejores planes son los que no tenías.

viernes, 1 de mayo de 2026


Abaniquera Elegante

Restauración de una abaniquera: proceso y resultado

En esta ocasión, quiero compartir el proceso de restauración de una abaniquera que llegó al taller con un evidente desgaste en su acabado.

Se trata de una pieza con un gran valor estético y funcional, pensada no solo para conservar abanicos, sino también como elemento decorativo. Sin embargo, el paso del tiempo había provocado la pérdida de parte de su presencia original, especialmente en las zonas doradas.

El trabajo comenzó con una limpieza cuidadosa, fundamental para eliminar suciedad y no dañar los materiales originales. 

Una vez limpia, se procedió a la renovación del pan de oro  Este proceso requiere precisión y respeto por el acabado original.

Durante toda la restauración, el objetivo ha sido conservar el carácter de  una abaniquera, clásica, para conservar los recuerdos y los abanicos 

El resultado final devuelve a la pieza su presencia y equilibrio, permitiendo que vuelva a cumplir su función y a formar parte de un entorno con la elegancia que debería tener.

Cada restauración es un proceso único, en el que el tiempo, la técnica y la sensibilidad juegan un papel fundamental.

 

lunes, 13 de abril de 2026

 El Resucitado de Aguilar


Pinte la figura del Jesús Resucitado de Aguilar de la Frontera

cuidando cada detalle para que conserve la esencia de la imagen original.

Aunque fueron piezas pequeñas, representan una tradición grande, llena de historia y devoción.

Un trabajo sencillo, pero hecho con cariño y respeto.


miércoles, 8 de abril de 2026

Mis primeros pasos entre procesiones y recuerdos 


Hay recuerdos que no se borran. Aquel escaparate de Semana Santa fue uno de mis primeros trabajos: los cofrades en procesión, los romanos de la banda, la Virgen presidiendo la escena… y yo, aprendiendo a crear con paciencia y cariño.

La tienda ya no existe, pero ese escaparate me dio mi primer premio, en una época en la que aún se contaba en pesetas y los móviles no tenían cámara. Pero la emoción de ver mi trabajo reconocido sigue viva, igual que entonces.

Hoy, después de tantos años restaurando objetos llenos de historia y acompañando a tantas mujeres en mis talleres, me doy cuenta de que ese escaparate fue más que un trabajo: fue una señal. Un recordatorio de que este camino —el de crear, restaurar y dar nueva vida a lo que importa— era el mío.

Gracias a quienes habéis formado parte del camino y a quienes aún llegaréis. La emoción sigue siendo la misma.

Gracias a quienes habéis formado parte del camino… y a quienes aún estáis por llegar. La ilusión sigue siendo la misma.


jueves, 26 de febrero de 2026

libros que florecieron y se reutilizaron en Navidad 

 Esta Navidad quise dar nueva vida a varios libros antiguos, transformando sus páginas en flores, estrellas, ángeles y papanoeles,  llenas de delicadeza.
Unas  artesanías donde el papel se convirtió en protagonistas otra vez   y dando nueva vida a esos libros que decoraban nuestras estanterías

 

 
qué mejor regalo para un colegio del Rincón de la Victoria que me da tanta alegría  




lunes, 9 de febrero de 2026

 

 Donde descansa el amor: un instante detenido en un Cupido 

 

El amor respira en silencio entre sus alas.

 
 Cuando Cupido Tensa su arco, El amor te puede llegar el destino aguarda su flecha.
  Sus alas, de pan de oro, ilumina el instante previo al disparo, ese momento en que la flecha del amor busca un corazón. 
Una figura preciosa que puede narrar una historia de amor, el deseo, la belleza y la magia  se entrelazan en esta sola figura de amor  

 

miércoles, 26 de noviembre de 2025

 Restauración de un reloj antiguo 

cuerda y madera

 

Hay objetos que guardan historias en su interior. Este reloj de cuerda, con caja de madera, había perdido parte de su encanto con el paso del tiempo. La dueña me lo confió con la esperanza de devolverle vida… y ha sido un placer hacerlo.

Durante la restauración realicé varios arreglos: limpieza profunda, reparación de detalles en la madera y pulido de acabados. Poco a poco fue recuperando su brillo, hasta quedar como nuevo. 

La satisfacción de ver otra vez su presencia renovada es tan grande como la sonrisa de su dueña al recibirlo.

Este trabajo me recuerda que cada pieza merece una segunda oportunidad. Con paciencia y cariño, los objetos vuelven a contar su historia.

lunes, 10 de noviembre de 2025


“Cosechando ideas con céntimos y papel”

 Este fin de semana me dediqué a experimentar con una idea sencilla pero muy especial: transformar céntimos en un racimo de uvas. Con paciencia, fui colocando cada moneda hasta que tomó forma, acompañada de hojas de papel que transformé en hojas de verdad y un pequeño tallo. El resultado es una pieza que juega con la metáfora del vino y la creatividad:

 
 “Céntimo a céntimo… se fermentan ideas. Porque hasta lo más insignificante puede transformarse en arte y cosechar ideas.”
 
 Me gusta pensar que, igual que las uvas se convierten en vino, los pequeños detalles cotidianos pueden convertirse en algo valioso cuando se miran con otros ojos. Este racimo de céntimos y papel es un recordatorio de que la imaginación está en lo cercano, en lo humilde, y que siempre podemos brindar con nuestras propias creaciones.

jueves, 9 de octubre de 2025

  Ramo decorativo en porcelana fría

  pensado para emocionar

 

Hoy quiero compartir uno de los proyectos que más disfruto: la creación de ramos decorativos con porcelana fría. Este último ramo está formado por flores blancas modeladas a mano, con centros en tonos verdes y amarillos, acompañadas de hojas que completan el conjunto. Cada pieza está trabajada con cuidado, buscando un acabado natural y elegante.

Lo pensé para decorar rincones especiales: una estantería, una mesa de entrada, un despacho… esos espacios que ganan vida con un detalle hecho con cariño.

 


jueves, 2 de octubre de 2025

 Nueva pieza terminada: Ángel decorativo 

De marmolina, pintado con óleo y detalles en pan de oro irisado. Su canasto lleva flores modeladas a mano en porcelana fría, cada una única. Una obra que celebra la delicadeza, la luz y el arte hecho con alma.